[Texto publicado en el Boletín de Información Sexológica nº 57 de la Asociación Estatal de Profesionales de la Sexología (AEPS)]
Kinsey en la red
Kinsey es probablemente el sexólogo más citado y menos leído. La simplificación estadística ha ocultado las riquezas enterradas en las 1600 páginas de sus dos volúmenes sobre la conducta sexual del hombre y la mujer. Tampoco ha sido de ayuda el abandono editorial (compartido con Masters y Johnson) en que se encuentra actualmente. Publicados en 1948 y 1953, ambos informes se reeditaron en 1998. En español hubo pronta traducción hispanoamericana en el 49 y el 54, aunque la versión que gozó de mayor difusión fue la argentina de la editorial Siglo Veinte en 1967 y 1968. Hoy día solo está “vivo” editorialmente el volumen masculino, publicado por la Universidad de Indiana. Para paliar esta primera dificultad en el acceso a los textos de Kinsey se hace necesario recurrir a diversas librerías de segunda mano que todavía ofrecen la posibilidad de hacerse con ambos volúmenes: Amazon, claro; la muy útil Bookfinder; y en español, Iberlibro y Uniliber. Y mientras llegan, se les puede echar un vistazo en línea gracias a Googlebooks.
Tras lanzar nuestras redes por las librerías digitales, el segundo puerto al que arribar en busca de material es el propio Instituto Kinsey. Pinchando en la pestaña de investigación, podemos acceder al cuestionario que el equipo de Kinsey empleaba para realizar las entrevistas y el libro de códigos con que registraban esa información. A partir de ahí, curioseando en los enlaces, se puede ver una presentación de los estudios; un resumen de los resultados estadísticos relativos a las distintas prácticas amatorias; una presentación de la escala de heterosexualidad-homosexualidad, junto a bibliografía actual que evalúa su pertinencia; una sección dedicada a la controversia sobre los datos de sexualidad infantil; la sólida introducción que Bancroft, entonces director del Instituto, realizó para la reedición de los informes con motivo del 50 aniversario; un brevísimo clip de vídeo donde Kinsey habla de los motivos por los que empezó a investigar en este campo; un album con fotos de la época; y hasta información sobre la muy apreciable película de Bill Condon, Kinsey.
Podemos hacer una tercera cala en el buscador Findarticles para rescatar dos artículos del historiador de la sexualidad Vern Bullough aparecidos en el Journal of Sex Research: una visión de conjunto de las aportaciones de Kinsey y una revisión de sus últimas biografías, la sesgada de James Jones y la excelente de Gathorne-Hardy; respecto a las dos primeras (publicadas por Christenson y Pomeroy, miembros del equipo de Kinsey) contamos con el penetrante comentario de Paul Robinson. También en el JSR, Julia Ericksen, autora de Kiss and Tell, una historia de las encuestas sobre conducta erótica en el siglo XX, repasa la metodología de Kinsey.
Tras la apertura el año pasado de los archivos del New York Times, es posible leer las criticas de los libros de Kinsey cuando aparecieron y hacerse una idea de su recepción en el contexto norteamericano. También nos acerca a la época Alice Ginott Cohn, una estudiante de la Universidad de Indiana en los años 40, que cuenta en la radio cómo fue ser entrevistada por Kinsey. Escuchando su relato nos enteramos de anécdotas jugosas: si el entrevistado no había mantenido relaciones con penetración vaginal, la entrevista se acababa en una hora, así que los chicos esperaban a la salida del despacho de Kinsey para interesarse por las chicas cuyas entrevistas duraban dos horas… Si alguien tiene curiosidad por otras facetas de Kinsey, aparte de sus estudios sobre avispas, Del Tredici ofrece un repaso a su reputada labor como botánico.
¿Y en español? Salvo alguna excepción, encontramos dos líneas: una escasa, consistente en resumencitos de chichinabo; y otra más abundante, llena de boberías extremistas que abrevan en Judith Riesman (y que han sido refutadas una y otra vez por el Instituto Kinsey). Así las cosas, mejor navegar por aguas inglesas.
Juan Lejárraga Vera




