[Texto publicado en el Boletín de Información Sexológica nº 59 de la Asociación Estatal de Profesionales de la Sexología (AEPS)]
Dado que el Gobierno, con el apoyo unánime del resto de grupos parlamentarios, ha aprobado una proposición no de ley para elevar la edad de consentimiento erótico, actualmente fijada en los 13 años, cabe plantearse por qué. ¿Han leído sus señorías nuevos estudios sobre la sexualidad infantil? ¿Tal vez han reflexionado con hondura sobre el consentimiento? Más bien parece, a tenor de lo publicado en los periódicos, que les mueve la lucha contra la pederastia y los abusos infantiles. Para hacerse una idea del adefesio jurídico perpetrado, veamos unos detalles. Según la ONG Save the Children, más de 3.800 menores fueron identificados como víctimas de abusos sexuales por la Policía Nacional y la Guardia Civil en España en 2006. Y según los datos del INE, en 2008 hay aproximadamente 6 millones de españoles menores de 13 años.
Lo primero: ¿hay algún estudio que demuestre la menor incidencia de abusos cuando sube la edad legal de consentimiento? O visto de otra manera: ¿qué efecto puede tener esa medida si la mayoría de abusos se da entre los 6-7 años y los 10-12? (Echeburúa y Guerricaechevarría, Abuso sexual en la infancia: víctimas y agresores, Ariel, 2000, p.16) Lo segundo y esencial: ¿qué pasará con los 6 millones de adolescentes (menos 3.800) que no serán objeto de abuso? ¿Podrán disfrutar con la vivencia de sus deseos eróticos o se verán criminalizados? Al final, esta medida represiva que pretende tranquilizar la mala conciencia de nuestros parlamentarios no servirá para proteger a la infancia (¿y si prueban a reducir la pobreza y el alcoholismo como causas del maltrato?) y sí para problematizar, una vez más, la sexualidad de los menores.
Por eso encuentro pertinente destacar algunos trabajos que abordan aquello que se pretende ocultar o negar. Empecemos por el libro pionero de Albert Moll, La vida sexual del niño (1909), que ejerció una enorme influencia sobre Freud, y saltemos (tampoco mucho, porque los prejuicios y la caza de brujas han impedido que este tema pudiera investigarse como cualquier otro) hasta los estudios sociológicos de Floyd Martinson, como The Sexual Life of Children (1994). De ahí nos vamos al artículo de Plummer sobre las sexualidades infantiles (1), y al comentario de Schulte-Stracke sobre el desarrollo de la atracción anterior a la pubertad(2), para acabar con el excelente artículo de Agustín Malón acerca de los matices previos y posteriores al consentimiento en las experiencias eróticas entre niños y adultos: Sentir, asentir, consentir y permitir.
¿Seguro que es buena idea aumentar la edad legal del consentimiento erótico?
Juan Lejárraga Vera
Notas
1. Understanding childhood sexualities. J Homosex. 1990; 20(1-2):231-49.
2. Schulte-Stracke, Remarks on `Rethinking Puberty’ by McClintock and Herdt; About Rethinking Puberty: The Development of Sexual Attraction. Current Developments in Psychological Science 5(6): 178-183 (Dec. 1996)
[Actualización 13 julio 2009: Releyendo el artículo veo que me dejé fuera de esta sucinta nota sobre la sexualidad de los menores la amplísima recopilación sobre bibliografía antropológica que Diederik F. Janssen mantiene en los archivos del Instituto Hirschfeld de sexología: Growing Up Sexually. World Reference Atlas & The Scripting of Sexual Development.]





Acabo de descubrir tu blog¡¡
Es una buena compañía para practicar el sillón-ball¡¡
Interesante reflexión sobre la siempre ‘negada’ sexualidad de los menores. Parece mentira que cuánto más avanzamos en la sociedad más nos neguemos a ver algo tan evidente como la sexulalidad infantil y pensemos que sólo existe o tiene cabida la pervesión y el abuso… ay, ay, ay
Cuando hablamos de relaciones eróticas entre adultos y menores se nos pone un “ay” en el cuerpo que nos impide racionalizar los hechos y entenderlos desde otro prisma. No hablamos de actividades sexuales no consentidas, ni coaccionadas, ni basadas en engaños o la corrupción, sino del deseo erótico genuino del que, nos guste o no, la infancia no está exenta. ¿Hay algo más bello que amar y ser amado?
Como diría el maestro Francisco de Goya, el sueño de la razón provoca mostruos. Se hace necesaria una clarificación conceptual y ética que arroje luz sobre la era del tenebrismo que ha dibujado el moderno discurso del abuso. Y Agustín Malón es uno de los pocos valientes que, con su esfuerzo, tesón y constancia, desafía las furias de Tritones políticos conservadores, Sirenas feministas del Hades y las carroñeras aves del Estinfalo vestidas de crucifijos y verdades absolutas.
¡Hola Charo! Pues sí, aquí tengo una silloncito donde solazarme… Dentro de un par de semanas espero terminar el nuevo tapizado y ya ponerme otra vez a escribir ;D
Tienes razón, Sol: con la que está cayendo, lo de Agustín suena a guerrero heróico. Sin embargo, no quiero dejar de verlo como lo que es: un académico honrado que lee, piensa y comunica sus conclusiones, moleste a unos u otras. Por suerte su voz está siendo cada vez más escuchada, incluso internacionalmente. ¿Has leído sus últimos artículos en “Archives of sexual behaviour” y “Sexuality and Culture”? Muy recomendables…