Desde hace 10 años se viene trabajando en la quinta versión del Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM) de la Asociación Psiquiátrica de los Estados Unidos (APA). A medida que se acerca la fecha de publicación del DSM-V (mayo de 2012), crece el runrún acerca de qué se quitará y qué se añadirá. Con el propósito de aumentar la transparencia acerca del proceso por el que se llega a conclusiones, se han ido publicando algunas deliberaciones de los grupos de trabajo. Aquí me referiré solo a dos artículos de Martin Kafka recién publicados en la versión en línea de Archives of sexual behavior sobre los fetichismos y las parafilias no especificadas.
Antes de patinar sobre el blablabla, conviene prestar atención a un par de detalles gordos: que al hablar de parafilias, en el contexto del DSM, estamos hablando de trastornos mentales y que esto lo promueven los psiquiatras. Ya, ya: la palabra parafilia se la inventó el sexólogo John Money (1977) para sustituir la de perversión; pero, entre todo lo bueno que escribió, ¿hay que resucitar lo peor suyo (el tufillo patologizante, junto con el jaleo del género y el sexo)? Además, luego la palabra cobró otros derroteros descontextualizada de la obra de Money.
Por tanto, ojito. Si las peculiaridades eróticas son patrimonio de todos -cada cual las suyas-, ¿tiene sentido considerarlas trastornos mentales? Pues esto es lo que hacen muchos “profesionales de la sexología” abducidos por la terminología psiquiátrica y sus ansias patologizadoras. De rebote, esto es lo que repiten muchos usuarios cuando al consultar sus dudas dicen que tienen una parafilia porque les excitan especialmente los pies, o las camisetas mojadas. ¿De veras se están etiquetando de trastornados mentales? ¿Y encima les seguimos el juego?
Para que quede claro: el propio Kafka (2009), psiquiatra miembro del grupo de trabajo sobre “Trastornos sexuales e identidad de género”, escribe lo siguiente: “Muchos ‘fetichistas’ no cumplen los criterios para un diagnóstico psiquiátrico de Fetichismo asociado con un estrés personal significativo o una incapacidad psicosexual (incluyendo lo sexual)”. Y es más: los fetiches como trastorno diagnosticable son una “rareza clínica”. Si esto es así, ¿a qué viene hablar todo el día de parafilias? ¿Sabe la gente de lo que está hablando?
Hechas estas aclaraciones previas para frenar el desparpajo parafílico generalizado, me centro en lo que realmente me interesa. ¿De dónde sale el conocimiento? Es decir, si el DSM se considera la Biblia del diagnóstico psiquiátrico (y desde luego, mucho tiene del papanatismo con el que se siguen sus directrices) ¿de dónde proceden sus revelaciones?
Los artículos de Kafka (2009) nos permiten confirmar algunas sospechas. Por ejemplo, que en la revisión bibliográfica que realizó sobre fetichismo y parafilias para el grupo de trabajo que revisa el DSM buscó solo estudios en inglés o traducidos al inglés. (Aunque luego se pretendan conclusiones cuasiuniversales… ). Que apenas nadie ha estudiado aquello sobre lo que se pontifica alegremente y solo aparece algún caso aislado problemático (¿frente a cuántos casos no problemáticos?). Y que en los escasos estudios existentes de cierta solidez, por ejemplo los de Miletski (2002) y Beetz (2000) sobre zoofilia, “no ve justificación o ventaja” en cambiar la denominación de parafilia. ¿Ni siquiera cuando tiene muestras de 200 zoófilos cabales y articulados, sin asomo de trastorno mental?
En resumen: las parafilias son escasas, casi nadie las estudia, eso especial que le gusta a la gente son en realidad peculiaridades eróticas inofensivas, y a pesar de que los redactores del DSM no tienen ni idea de lo que son y llevan 10 años revisando el DSM-IV-R (2000), al final, en lo relativo a las parafilias y el fetichismo, la revisión que saldrá en formato DSM-V parece basarse en cuatro artículos cutres y tres estudios interpretados al sesgo para seguir manteniendo unas categorías trasnochadas. Bonito plan.
Para no cerrar con mal sabor de boca, si alguien quiere aprender algo de verdad sobre el fetichismo, puede empezar con Erotic Symbolism (1906), de uno de los padres de la sexología, Havelock Ellis. Se trata del volumen 5 de la Summa sexológica los Estudios sobre la psicología del sexo, disponible en reedición (2008) y accesible gratuitamente en la red gracias al proyecto Gutenberg.
Referencias
American Psychiatric Association. (2000). Diagnostic and statistical manual of mental disorders (4th ed., text rev.). Washington, DC: Author.
Beetz, A. M. (2000, June 29–July 2). Human sexual contact with animals: New insights from current research. Paper presented at the 5th Congress of the European Federation of Sexology, Berlin
Ellis, H. (1906) Erotic Symbolism, The Mechanism of Detumescence, The Psychic State in Pregnancy. Vol. 5. Studies in the psychology of sex. F.A. Davis, C.O.
Kafka, M.P. (2009). The DSM Diagnostic Criteria for Fetishism Archives of Sexual Behavior DOI 10.1007/s10508-009-9558-7
-(2009) The DSM Diagnostic Criteria for Paraphilia Not Otherwise Specified Archives of Sexual Behavior DOI 10.1007/s10508-009-9552-0
Miletski, H. (2002). Understanding bestiality and zoophilia. German-town, MD: Ima Tek Inc.
Money, J. (1977) Paraphilias. En Handbook of Sexology, Money y Musaph (eds.) Excerpta Medica. Amsterdam/NY.




